EL PROFESIONALISMO MÉDICO.

Las interacciones en el profesionalismo médico y la relación médico paciente.

El profesionalismo es la base del contrato de la Medicina con la Sociedad. Este concepto exige colocar el interés del paciente por encima de los del médico, estableciendo y manteniendo estándares de competencia e integridad, otorgando asesoría experta a la sociedad en materias de salud. Estos principios y responsabilidades que se expresan como profesionalismo médico deben ser claramente entendidos tanto por los propios profesionales como por la sociedad. Es esencial en este contrato la confianza pública en el médico lo que depende tanto de la integridad de los médicos individualmente, así como la de todos los profesionales.

Actualmente la profesión médica se ve enfrentada a un explosión tecnológica, a fuerzas del mercado cambiantes, a problemas en el otorgamiento de cuidados de salud, al bioterrorismo y a la globalización. Resultado de ello es que los médicos encuentran cada vez más difícil satisfacer sus responsabilidades con los pacientes y la sociedad. En estas circunstancias, reafirmar los principios y valores fundamentales y universales del profesionalismo médico, que siguen siendo ideales procurados por todos los médicos, resulta ser de la mayor importancia.

La profesión médica en todas partes está inmersa en diversas culturas y tradiciones nacionales, pero sus miembros comparten el papel de sanadores, lo que tiene raíces que se remontan a Hipócrates. 

Sin duda, la profesión médica debe enfrentarse a complicadas fuerzas políticas, legales y de mercado. Más aún, existen variantes en la atención médica y en las prácticas a través de las cuales cualquier principio general puede expresarse tanto en forma compleja como sutil. 

A pesar de estas diferencias, emergen temas comunes que forman la base de esta declaración, en la forma de tres principios fundamentales y como un conjunto de responsabilidades profesionales definidas.


CONJUNTO DE RESPONSABILIDADES PROFESIONALES 

Compromiso con la competencia profesional. Los médicos deben comprometerse al aprendizaje permanente y ser responsables de mantener el conocimiento médico y las destrezas clínicas y de equipo necesarias para proporcionar cuidados de calidad. Más ampliamente, la profesión como cuerpo debe esforzarse por lograr que todos sus miembros sean competentes y debe asegurar que existan mecanismos apropiados para que los médicos cumplan estas metas.

Compromiso a ser honestos con los pacientes. Los médicos deben asegurarse que los pacientes sean completa y honestamente informados antes de consentir en tratamientos y después de recibirlos. Estas expectativas no significan que los pacientes sean involucrados en cada mínima decisión sobre sus cuidados médicos; más bien, deben ser capacitados para decidir sobre el curso de la terapia. Los médicos deberán, también, reconocer que en el cuidado de la salud ocurren, a veces, errores médicos que provocan daño a los pacientes. 

Si los pacientes son dañados como consecuencia de intervenciones médicas, ellos deben ser informados de inmediato, porque una falla en este sentido compromete seriamente la confianza del paciente y de la sociedad. Informar y analizar las equivocaciones médicas proporciona la base para establecer estrategias apropiadas de prevención y mejoría y para compensar, adecuadamente, a los pacientes afectados.

Compromiso con la confidencialidad de los pacientes. Lograr la confianza y confidencia de los pacientes requiere que se tomen salvaguardas apropiadas de reserva al darse información de los pacientes. Este compromiso se extiende a la discusión con personas que actúan en resguardo de los pacientes, cuando no es posible obtener el consentimiento de los propios pacientes. Cumplir el cometido de confidencialidad es hoy más indispensable que nunca, dado el uso amplio de sistemas electrónicos de información para acopiar datos de los pacientes y por la progresiva disponibilidad de información genética. 

Compromiso de perfeccionar la calidad de la atención. Los médicos deben participar en el perfeccionamiento continuo de la calidad de los cuidados de salud. Este compromiso supone no sólo mantener la competencia clínica sino trabajar en colaboración con otros profesionales para reducir los errores médicos, aumentar la seguridad de los pacientes, restringir el dispendio de los recursos asistenciales y optimizar los resultados de la atención. 

Los médicos deben participar activamente en el desarrollo de mejores indicadores de la calidad de los cuidados y aplicarlos para evaluar rutinariamente el comportamiento de todos los individuos, instituciones y sistemas responsables del cuidado de salud. Los médicos, tanto individualmente como a través de sus asociaciones de profesionales, deben hacerse responsables de la creación e implementación de mecanismos destinados a estimular la mejoría progresiva de la calidad de los cuidados.

Bibliografía:






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